10 de octubre de 2008
El personal autorizado limpia todos los pliegues de micerebro con bastoncillos de algodón que primero untan en algo que parece mierda. Como una tortuga, micerebro gime, aúlla de asco y placer. Miasesino ha vuelto de nuevo a visitarme. Y cómo me divierto llamándole cobarde. Miasesino me llama Hola. Se hurga la nariz y me mira. Es todo lo que hace. Una vez me dijo «¿Te das cuenta de que eres razonable con todo el mundo menos contigo mismo? ¿Te has duchado hoy?»
La furia ya nunca da paso a la calma, sólo en algunas canciones que, ahogadas en mierda, hacen ahora saltar los operarios de micerebro. Es un vómito que se funde en melodía. Es tan bonita que ellos lloran. Cada lágrima es un mundo, y cada mundo está habitado por una civilización diferente, todas tan antiguas que sólo duran el tiempo que tardan en llegar al suelo, explotar y formar así decenas de otros mundos, más pequeños aunque habitados por otras civilizaciones aún más antiguas.
Ahora no sonríe. Miasesino está consolando a los especialistas, que visten con largas batas blancas de cuero, ahora llenas de lágrimas. Creo que es el momento de huir.
B.S.O: Manta Ray “Score”
No hay comentarios:
Publicar un comentario