domingo, 6 de julio de 2008

Dominó

Ahora que todos me ven vencido ante el paso del tiempo; ahora que todos sienten tan lejana su muerte; ahora que se sienten fuertes y capaces para apiadarse de este desvencijado y marchito cuerpo; ahora que no me sostengo y necesito la ayuda de unas manos extrañas; ahora que siento la certeza de una vida equívoca; ahora que no soy dueño de los siguientes escasos minutos eternos; es ahora cuando soy yo, liberado; ahora, el fuerte; acariciando mi niñez olvidada, la faz de mi nieta Laura. Todos esperan mi muerte, fin de una historia, mi historia. Todos preocupados y mienten: es el rostro de la muerte, le faltaba sólo el recipiente. Lástima de esas partidas de dominó.

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