sábado, 5 de julio de 2008

Emerger

Atrévete a moverte entre las piedras afiladas de la memoria. Recuerda. Desciende.
Ya vuelve la locura, frenética, imparable. Ya llega la cordura, consciente la inconsciencia.
Transmisiones neuronales aberrantes. Suenan las aspas del ventilador en esta noche de calor asfixiante. Todo está a oscuras y se ilumina tu oscuridad. Es hora de caeeeeeeerrrrr. Ya eres uno mismo.
-Tengo frío madre-pero madre no contesta. Permanece inmóvil, asustada al ver el filo del cuchillo sobre tu garganta. -Contéstame, madre. Por favor, contesta-. Ausencias y faltas ¡Todo es tan absurdamente normal!
Sudas. Abres los ojos. Un resorte reincorpora la verticalidad a tu tronco. Miras; te asustas. Un vaso de agua fría. Una nevera repleta de vacuidad. Bebes con ansia. Respiras de nuevo. Ahora ya lo sabes, estás muerto.
Atrévete a moverte entre las escarpadas montañas del día a día. Recuerda. Asciende.
-Asciende, hijo mío-

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