- Kathy, querida: ¿te importaría acercarme el aceite?
- Claro que no, querido -respondió Kathy-
Y, realizando un ademán advirtió al mayordomo para que realizase la tarea encomendada.
Fazzi, un inmigrante hindú de tez morena, cabello corto negrísimo, nariz prominente y facciones amables se acercó desde el centro mismo de la mesa donde se encontraba, hasta el extremo en el que se hallaba su señora -recorriendo una distancia aproximada de cuatro metros- asió la vinagrera de plata Boliviana y con un andar sosegado y distante se la aproximó a su señor que aguardaba al otro extremo de la larga mesa de nogal.
- Gracias, cielo -respondió Martin-
- De nada, mi amor -respondió Kathy-
Fazzi regresó de nuevo al punto imaginario que separaba la mesa simétricamente en dos, aguardando una nueva orden.
3 comentarios:
Muy bien Raul , sigue asi. He sentido la necesidad de saber como seguía. La prosa de tu texto me ha engachado. Dame un capítula más ¡¡¡¡¡¡ JEJE
Vaya, ahora que lo leo parece ironía, además a enganchado le falta la "n".........
En serio, MOLA.
Interesante, Perdido, interesante. ¡Sigue escribiendo! ¡Y FELIZ 2009!
Publicar un comentario